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Por qué empecé a hablar de dinero en público (y por qué tú también deberías)

Miguel Camacho
Miguel Camacho
·3 min de lectura
Por qué empecé a hablar de dinero en público (y por qué tú también deberías)

Durante mis primeros años como freelancer, cometí el error más común (y más caro) de todos: nunca hablaba de dinero con nadie.

Nos enseñaron desde pequeños que preguntar cuánto ganan los demás es de mala educación. Nos dijeron que el éxito se demuestra, pero no se desglosa en una hoja de Excel. Así que hice lo que hace la mayoría: cobraba lo que yo creía que era justo, pagaba mis impuestos rezando para que estuvieran bien, y me guardaba mis dudas financieras para las tres de la mañana.

El resultado de ese silencio fue desastroso.

Rompiendo el tabú

El punto de quiebre llegó cuando, tomando un café con una colega diseñadora, ella mencionó de pasada cuánto había cobrado por un proyecto casi idéntico a uno que yo acababa de terminar.

Ella había cobrado exactamente el triple que yo.

No me enojé con ella, me enojé conmigo. Me di cuenta de que mi "educación" y mi "discreción" me estaban costando miles de pesos al mes. El silencio financiero no protege a los profesionales independientes; solo beneficia a quienes quieren pagar menos por nuestro trabajo.

Mi primera lección

Ese día decidí que el misterio se había acabado. Si quería tratar mi carrera como un negocio real, tenía que empezar a hablar de la materia prima: el dinero.

"El dinero no es el fin, es la herramienta. Y no puedes usar bien una herramienta si te da miedo sacarla de la caja y preguntar para qué sirve."

Qué cambió cuando empecé a compartir

En cuanto empecé a ser transparente con otros colegas de confianza sobre mis tarifas, mis gastos y mis errores financieros, pasaron dos cosas increíbles:

  1. Recibí consejos reales: La gente dejó de darme consejos genéricos de Instagram y empezó a decirme cosas como "oye, deberías estar en este régimen fiscal, te estás ahorcando con los impuestos" o "este cliente suele pagar a 60 días, negocia un anticipo más grande".
  2. Encontré mi valor real de mercado: Al saber qué cobraban otros con mi misma experiencia, mi síndrome del impostor desapareció. Dejé de infravalorar mi propio trabajo casi instantáneamente.

Persona revisando notas financieras El conocimiento financiero debe ser compartido, no escondido en un cajón.

¿Por qué este blog?

Por eso abrí este espacio. Quiero que "Asegura tu Mente Propia" sea el lugar donde rompemos el hielo. Voy a contarte lo que me ha funcionado, lo que me ha salido terriblemente mal, y las estrategias reales que uso para blindar mis finanzas como independiente.

El dinero no debería darte miedo. Debería darte opciones. Y el primer paso para tener más opciones es, simplemente, empezar a hablar del tema.

¿Tú también has pasado por esto? Escríbeme, me encantaría leer tu historia.

Quién escribe esto

Miguel Camacho

Miguel Camacho

Freelancer desde hace 8 años, educador financiero autodidacta. Escribo para ayudarte a tomar decisiones sin miedo ni rodeos. Si yo pude, tú también.

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